martes, 20 de marzo de 2012












La importancia de las pequeñas cosas


La importancia de las pequeñas cosas

A pesar del muy discreto papel que juega este pequeño invento que es el botón, el mismo tiene una larga historia que se inicia hace unos 4000 años A.C. entre los egipcios, quienes lo usaban como adorno.
En Grecia y Roma adquieren su valor práctico, al emplearse para sujetar las túnicas. 
En el siglo XIII se empieza a poner de moda, junto a otros adornos del vestir, como prendedores y camafeos.  Progresivamente fue siendo empleado con fines prácticos para fijar las estrechas mangas de las mujeres de clase alta, que hasta entonces necesitaban de ayuda para cosérselas diariamente. El hecho provocó críticas, ya que la novedad permitía a las mujeres desnudarse rápidamente.
En el siglo XV, el botón amplió su ámbito, usándose para decorar las mangas y hombreras y sustituyendo, poco a poco, a las pasamanerías. Es ahora cuando realmente se convierte en un objeto de deseo, llegando a finales de la Edad Media, a ser distintivo de clase social, de nobleza y buen gusto.
En 1520, Francisco I de Francia asistió a un encuentro con Enrique VII de Inglaterra con un vestido de terciopelo negro al que se habían cosido más de 13.000 botones. 
 Hacia 1750, en Inglaterra comenzó a convertirse en un elemento más práctico que ornamental.

Los primeros europeos que llegaron a América muchas veces utilizaban botones para comerciar con las tribus aborígenes.

Se comienzan a fabricar en América alrededor del 1800, en bronce o hueso y posteriormente en porcelana, marfil, metales, madera, vidrio, e incluso se utilizaron perlas.

La alta costura lo feminizó y a partir de 1930 se comenzaron a usar resinas sintéticas, elemento que permitió hacerlos de todas formas, colores y tamaños.

En MANDRÁGORA diseñamos y creamos botones y todo tipo de  accesorios para el vestir en cerámica.
La cerámica (palabra derivada del griego κεραμικός keramikos, "sustancia quemada"), constituye una de las manifestaciones artesanales más antiguas y características de la especie humana. En la producción de la cerámica, posiblemente por primera vez, el hombre demuestra su dominio sobre los elementos -tierra, agua, aire y fuego- al emplearlos para lograr ese producto nuevo.
Por sus peculiares características, la arcilla ofrece al artesano una fuente inagotable de nuevas formas, decoraciones y colores que le permite crear objetos aptos para los usos más nobles y más cotidianos.

El uso de botones cerámicos en la ropa es agradable, bello y están garantizados para su función. Son aplicables principalmente en la confección de ropa y accesorios como cinturones, zapatos, carteras etc.
Por sus características, pequeñez, dureza y su resistencia al agua, ni la prenda ni el botón sufren problema alguno, incluso sometidos a lavados mecánicos. A lo sumo el desgaste clásico por el rozamiento y el propio pulido producido por el agua; lo que embellece aún más al botón.

Sin botones no es posible amoldar la ropa al cuerpo y, por tanto, no puede haber lo que entendemos por moda: en esencia, la adaptación de un modelo básico de vestido a innumerables circunstancias y gustos personales. 

El botón es un arte en la ropa, y son posibles tantos diseños y colores como lo permita la imaginación, enriqueciendo el juego de la moda.

Mandrágora, fue elegida por Oscar Álvarez para engalanar su colección otoño-invierno 2012, presentada el pasado febrero en el Club del Lago.